Fue toda una experiencia trabajar con los chicos del Normal Nro 1 porque hace muchos años que mi mayor carga horaria no es de horas con adolescentes, sólo tengo un 4to año de una escuela privada totalmente diferente a un 1er año de escuela pública (por lo menos de ésta escuela). Ni mejor ni peor, diferente.
Por un lado, destaco mis falencias, las que percibo: tardé mucho tiempo para tener un ritmo de trabajo aceitado con el grupo, para encontrarle el timening, para “manejar” el grupo de acuerdo a mis intensiones y por otro lado creo que ellos me tomaron el punto mucho más rápido.
Encontré muchas falencias a la hora de hacer el plan de clase y el material para el alumno, algo que todos estos años nunca hice de manera tan minuciosa sino mas bien un borrador que lo voy modificando de acuerdo a cómo se me presente el grupo.
Estoy trabajando en instituciones que son muy organizadas, donde la mayoría de los hechos que suceden están previstos (eso tiene que ver con que uno, en cierto momento, elije dónde quiere trabajar) y acostumbrarme a que en cada clase aparece algo nuevo, me llevó esfuerzo: planificar una clase con sangre, sudor y lágrimas para presentarme en la clase y que me digan “hoy asamblea de estudiantes” u “hoy jornada de lectura” me desestabilizaba un poco. Es raro, no tengo dificultades para improvisar en un aula pero me incomoda la imprevisibilidad.
En cuanto a los aspectos positivos, destaco la libertad de trabajo del profesor (obvio que tiene una doble lectura). Destaco la amplitud de vocabulario y la exactitud a la hora de expresarse que observé (no puedo decir incorporé) en la correcciones de los planes.
En conclusión, ojalá el cambio generacional sea rápido para que los chicos dejen de ver Procesador de texto y Planilla de Cálculo todos los años, en sentido general, que los profesores tengan ganas de enseñar: muchos rostros muestran desgano, ¿cómo pueden motivar a sus alumnos si manifiestan un desinterés inocultable y presencia por compromiso? Y a nivel institucional totalmente politizada, competitiva entre los colegas y sin saber qué hacer con un hierro caliente como las adicciones. Alarmante.
Me sirvió esta experiencia, como eso, una experiencia.