lunes, 4 de abril de 2011

Comencé por el no-principio

Jorge Bucay titula un artículo en la revista Viva diciendo "Hacer primero lo primero" y es justamente lo que no hice: tengo catorce años dando clase de computación de los cuales doce son reconocido en el sistema educativo "oficialmente" y recién ahora estoy cursando el cuarto año del profesorado de Informática. Eticamente no corresponde.
"Uno hace lo que puede y no lo que quiere" es un dicho popular que no siempre es verdadero pero en este caso, quizás, podría aclarar... aunque no decarto que oscuresca: hacia fines de los '80, las importaciones provocaban el cierre de la empresa en la que trabaja, me faltaban cuatro materias para el título intermedio técnico programador universitario de la carrera Ingeniería en Sistemas de Universidad de la Matanza y la necesidad de encontrar trabajo me llevo a una escuela privada para dar computación en Jardín, preescolar y primaria. Y como quedé en una escuela dejé el CV en otra, me llamaron para un entrevista y a los días comencé con el taller de computación en primaria. Fueron dias en los que capturaba cuanto soft educativo y libro con actividades se cruzaba por delante... lo que me ayudaron algunas maestras a dar una clase no tiene nombre. Les estaré eternamente agradecido.
No sé porque causa, motivo o circunstancia pensaba que si seguía estudiando me terminaría llendo del país o bien,  me tendría que dedicar a los servicios y a la docencia la consideraba uno de ellos por lo que decidí hacer el prof de Informática. El problema es que en provincia no existía ese profesorado, así me hacía un rally hasta el CONSUDEC. Duré seis meses: entre el cansancio, el título no oficial (en ese entonces) y el hermano de Teología me agotaron.
Al tiempo comencé un curso de Informática Educativa que sólo les servía a las maestras que querían ser reconvertidas en Profesoras de Informática, se supenía que con tres cuatrimestres de dos clases por semana de dos horas las chicas estaban capacitadas para dar todo el diseño curricular de informática, el problema era que al tercer mes todavía seguían con la tortuguita del Logo. Como era de esperar no lo terminé.
Al tiempo pasé de la ciudad al campo: entre la rutas provinciales 41 y 205 se encuentra el ISFD N° 43 de Lobos, se dictaba el profesorado de Tecnología orientado a procesos químicos y biológicos, nada que ver con la informática pero era tecnología así cursé hasta segundo año, porque lo que era intensivo de sólo cursar viernes todo el día y sábados hasta las 14 hs, en tercero se agregaba los jueves. Imposible de cursar ya había tomado horas de escuela media los mismos días para dar TIC (sin computadoras). Una pena, el campo es otra vida.
Volviendo a la cuidad, me llevo el 50% de la carrera al ISFD N 46 de San Justo para seguir el profesorado análogo pero con orientación a electricidad. En cuanto tuve que dar una clase de transformadores dije: "esto no es para mí".
Hasta que no sé como, por fin, encontré el Joaquín V González en el que entraron materias por equivalencias y dí algunos coloquios, en definitiva, me quedan cinco materias.
Tengo claro que soy un producto de la imposición social de computación en las escuelas, ni siquiera Informática, sino no hubiera estado tanto tiempo dentro del sistema educativo y que le tomé el gusto a cultivar sino hubiera dejado buscar dónde hacer este profesorado.
Por otro lado, la impronta social y la escuela con la que fuí formado son mochilas pesadas que me esfuerzo en NO volcarlas en clase, para no repetir los mismos errores. En este sentido aspiro a incorporar herramientas que me disminuyan el peso: he tomado lo mejor de cada profe que he tenido, cóctel que me permita minimizar el margen de error.




2 comentarios:

  1. Largo camino, lástima que no llevé una bitácora, habría sido maravillosa su lectura HOY (da para un libro). No importa, me quedó toda esa riquísima experiencia. La "tortuguita" marcó una época clave en la historia de la inclusión en las escuelas de la computación, y por lo visto, la he vivido también...tengo que leer el libro de Muraro, allí voy a comprender esa evolución mejor que nadie. Chelquer también escribió algo sobre ello. A ver?

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  2. ya hace casi dos meses que no paso por aquí, habré perdido mi entusiasmo por registrar cómo es esta experiencia?

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